Ya está aquí. ¿Lo hueles? Es ese aroma inconfundible a finales de diciembre. Y no me refiero al olor a polvorones o a la leña, sino al olor a culpa que los medios de comunicación y la sociedad intentan inyectarnos en vena.
Enciende la televisión o abre una revista: «Operación detox post-navidad», «Cómo perder esos 3 kilos en enero», «Aprende inglés de una vez», «Ahorra más», «Sé más productiva».
Parece que el 1 de enero de 2026, en lugar de ser una celebración, es una fecha límite para convertirnos en una versión «mejorada» de nosotras mismas, como si la versión actual estuviera defectuosa.
Pero tengo una noticia para ti: A los 60 años, la garantía de fábrica de la «buena mujer complaciente» ha caducado.
Este año vamos a hacer las cosas de forma diferente. Vamos a declararnos en rebeldía contra la cultura del sacrificio. Este 2026 no vamos a hacer una lista de propósitos basada en la carencia («tengo que dejar de…», «tengo que arreglar…»), sino una Anti-Lista basada en la abundancia.
Bienvenida al Hedonismo Inteligente.
El fracaso del «Tengo que» vs. El éxito del «Quiero»
Las estadísticas dicen que el 80% de los propósitos de Año Nuevo se abandonan antes de febrero. ¿Por qué? Porque nacen de la autocrítica.
Cuando escribes «Tengo que ir al gimnasio», tu cerebro lo procesa como una orden militar. Y a nuestra edad, después de décadas recibiendo órdenes (de jefes, de padres, de las necesidades de los hijos), tenemos el radar de la obligación muy sensible. Si huele a «deber», nos rebelamos inconscientemente.
La propuesta de Sixty Rebel para 2026 es cambiar el verbo. Borra el «Tengo que» y escribe «Quiero».
- No es «Tengo que adelgazar». Es «Quiero sentirme ligera y con energía para viajar».
- No es «Tengo que ahorrar». Es «Quiero gastar mi dinero en experiencias memorables».
La diferencia es sutil en el lenguaje, pero gigantesca en la motivación.

Pilar 1: La Anti-Dieta (Nutrir vs. Restringir)
Enero es el mes nacional de la lechuga triste y la pechuga a la plancha. Nos venden la idea de que para estar sanas hay que pasar hambre.
Tu Anti-Propósito nº1: Este año no voy a hacer dieta. Este año voy a nutrir mis células.
A los 60, la salud no se mide en la báscula, se mide en la vitalidad y en cómo te sientes después de comer. En lugar de contar calorías, vamos a contar nutrientes. Vamos a enfocarnos en cuidar nuestra Salud Intestinal, ese «segundo cerebro» que controla desde nuestro sistema inmune hasta nuestro estado de ánimo.
¿Sabías que el 90% de la serotonina (la hormona de la felicidad) se produce en el intestino? Comer bien no es un castigo para adelgazar, es una estrategia de Biohacking para ser más feliz.
Como explicaba en mi artículo sobre Salud Intestinal y Bienestar Emocional , mimar tu microbiota es el secreto mejor guardado para tener energía estable todo el día, sin necesidad de dietas restrictivas.
Pilar 2: El «Gentle January» (Enero Amable) y el Vivir Lento
Vivimos en una sociedad obsesionada con la productividad. Parece que si no estás haciendo tres cosas a la vez, no vales nada. Y enero suele ser un mes frenético de «empezar cosas».
Tu Anti-Propósito nº2: Este año voy a abrazar la lentitud.
El movimiento Gentle January propone empezar el año con suavidad. Es invierno. La naturaleza está hibernando. ¿Por qué nosotras intentamos correr un maratón el 2 de enero? Este 2026, proponte recuperar el ritmo natural de las cosas. Si una tarde te pide sofá y manta, dáselo. Si un día te pide un paseo largo sin rumbo, hazlo.
Este concepto conecta con la tendencia del Farm Girl Summer o el «Vivir Lento» del que hemos hablado otras veces. No es pereza, es sabiduría biológica. Bajar el cortisol (estrés) es el mejor tratamiento anti-edad que existe.
No hace falta mudarse al campo para aplicar la filosofía Farm Girl Summer: la tendencia rural que nos invita a vivir más despacio en pleno enero; se trata de una actitud mental de desaceleración consciente.

Pilar 3: Egoísmo Financiero (Invertir en Memorias)
«Ahorra, que nunca se sabe». Ese mantra nos ha perseguido toda la vida. Y sí, tener un colchón de seguridad es vital. Pero, ¿y si este año tu propósito financiero fuera gastar mejor en lugar de ahorrar más?
Tu Anti-Propósito nº3: Voy a invertir en mi propia felicidad.
La verdadera Economía Plateada no consiste en acumular patrimonio para la herencia, sino en convertir tu dinero en experiencias.
- En lugar de comprar «cosas» (que luego tendrás que limpiar y ordenar), compra «momentos».
- Ese viaje que llevas posponiendo.
- Esas entradas para el concierto de rock en pista.
- Ese curso de historia del arte.
Cuando inviertes en experiencias, nadie te las puede quitar. Son activos que se revalorizan en tu memoria.
Pilar 4: Limpieza de Compromisos (El Arte de Decir No)
A lo largo de los años, nuestras agendas se llenan de «parásitos de tiempo». Compromisos sociales que no nos apetecen, favores que se convierten en obligaciones, personas que solo llaman para quejarse.
Tu Anti-Propósito nº4: Voy a decepcionar a quien haga falta para no decepcionarme a mí misma.
Este 2026, haz una limpieza tan feroz en tu agenda como la que harías en tu armario. Si no es un «¡SÍ!» rotundo, entonces es un «no».
- ¿Cuidar de los nietos? ¡Sí!, porque te encanta y te da vida, no por obligación impuesta.
- ¿Esa cena con antiguas compañeras que siempre te critican? No, gracias.
Rodéate solo de tu Tribu. De esas mujeres que te recargan la batería en lugar de drenarla.
Pilar 5: Curiosidad Radical (Aprender por Placer)
A menudo, los propósitos de aprendizaje son utilitarios: «Aprender Excel», «Mejorar el inglés para viajar». ¡Qué aburrido!
Tu Anti-Propósito nº5: Voy a aprender algo totalmente inútil, solo porque me divierte.
La neuroplasticidad se activa con la novedad y el placer. Apúntate a clases de cerámica, aprende a identificar aves, estudia cómo funciona la Inteligencia Artificial solo para entender el mundo, o retoma ese instrumento musical que dejaste a los 20 años.
Tu Palabra para 2026
En lugar de una lista interminable de 12 propósitos que perderás en un cajón, te propongo un último ejercicio rebelde.
Elige UNA sola palabra que guíe tu año. Puede ser «Disfrute». Puede ser «Calma». Puede ser «Aventura». Puede ser «Yo».
Sea cual sea, asegúrate de que esa palabra te haga sonreír. Porque si algo hemos aprendido al llegar a esta maravillosa etapa de la madurez, es que la vida no es un examen que hay que aprobar. Es una fiesta a la que hemos sido invitadas, y no pensamos irnos hasta que enciendan las luces.
¡Feliz y Rebelde 2026!
