Dormir bien se ha convertido en un lujo. Entre pantallas, trabajo, familia, redes sociales y la sensación de que siempre vamos corriendo, a veces parece imposible regalarse ocho horas de sueño reparador. Yo lo noto especialmente en otoño e invierno: los días son más cortos, mi energía fluctúa y mi cuerpo me pide una pausa que no siempre sé darle.
En los últimos años he descubierto algo curioso: la misma tecnología que muchas veces nos roba horas de sueño también puede ayudarnos a recuperarlas. La inteligencia artificial y las nuevas herramientas digitales están reinventando la manera en la que descansamos, desde apps que analizan nuestros ciclos hasta dispositivos que crean entornos ideales para conciliar el sueño.
Y lo mejor es que no hace falta ser una experta en tecnología para beneficiarse de ellas. En este artículo quiero contarte cómo se está transformando el descanso en 2025, qué herramientas existen y qué hábitos podemos integrar para dormir mejor en un mundo que nunca se detiene.
El sueño: un bien cada vez más valorado
No es casualidad que el descanso se haya convertido en tendencia. Según un informe de la Fundación Nacional del Sueño (NSF), más del 60% de los adultos reconoce que duerme peor que hace diez años. El estrés, la exposición continua a pantallas y la falta de rutinas estables son los principales culpables.
La industria del bienestar lo sabe y ha puesto el foco en lo que algunos llaman el “sleepmaxxing”, es decir, optimizar el sueño al máximo como si fuera un entrenamiento más de nuestra salud. Desde colchones inteligentes hasta dispositivos que miden la respiración, dormir ya no es solo cerrar los ojos, sino casi un ritual tecnológico.
Y aquí entra la inteligencia artificial, capaz de analizar datos de nuestro cuerpo para personalizar recomendaciones.

IA y descanso: ¿cómo puede ayudarnos?
Cuando escuchamos hablar de inteligencia artificial solemos pensar en robots o en trabajos automatizados. Pero en realidad, la IA puede tener un impacto muy positivo en algo tan humano como dormir.
Algunos ejemplos reales que ya están en uso:
- Apps de sueño basadas en IA: detectan patrones de movimiento, ruidos y fases de sueño para darte consejos personalizados.
- Dispositivos de monitorización: relojes inteligentes o anillos que registran pulso, temperatura y oxigenación mientras duermes.
- Sonido adaptativo: máquinas de ruido blanco que ajustan automáticamente el volumen según el entorno.
- Iluminación inteligente: lámparas que simulan la luz del amanecer para despertar de forma natural.
Un estudio de la Universidad de Stanford (2023) mostró que las personas que usaban dispositivos de seguimiento del sueño con algoritmos de IA lograban mejorar su descanso en un promedio de 45 minutos por noche tras tres meses de uso. Parece poco, pero en una semana son más de cinco horas extra de recuperación.
La importancia de la cronobiología
Un tema del que se habla mucho últimamente es la cronobiología, es decir, cómo nuestro reloj biológico influye en el descanso. No todos dormimos igual ni necesitamos las mismas horas, pero sí tenemos algo en común: nuestro cuerpo está diseñado para seguir ciclos de luz y oscuridad.
Cuando forzamos esos ritmos (trabajo nocturno, pantallas hasta tarde, cenas pesadas) el sueño se fragmenta. La buena noticia es que la tecnología puede ayudarnos a respetar esos ciclos:
- Lámparas circadianas que simulan la luz natural.
- Apps que recomiendan horarios de sueño según tus patrones.
- Alarmas inteligentes que despiertan en el momento más suave de la fase REM.
La Sociedad Española del Sueño señala que ajustar nuestras rutinas a la luz natural mejora no solo el descanso, sino también la regulación hormonal y el estado de ánimo.

Apps para dormir mejor en 2025
He probado varias apps y lo interesante es que no todas sirven para lo mismo. Algunas son más útiles para relajarte antes de dormir, otras para monitorizar tu descanso y otras para ayudarte a despertarte mejor.
Estas son algunas de las más mencionadas en tendencias actuales:
- Calm → no solo tiene meditaciones, también paisajes sonoros y programas guiados para desconectar.
- Sleep Cycle → analiza tus fases de sueño y te despierta en el momento más adecuado para no sentirte cansada.
- Pillow (iOS) → conecta con Apple Watch para medir datos biométricos.
- Somnox AI → una app integrada con un “cojín inteligente” que simula la respiración y ayuda a relajarte.
- Headspace → además de meditación, tiene rutinas específicas para conciliar el sueño con música y narraciones.
Gadgets que reinventan el descanso
Además de las apps, hay dispositivos que convierten el dormitorio en un verdadero santuario del sueño:
- Colchones inteligentes: regulan la temperatura según tus fases de sueño.
- Anillos de seguimiento (Oura Ring, Ultrahuman): ligeros y cómodos, ofrecen datos detallados.
- Auriculares de ruido blanco: cómodos para dormir, cancelan sonidos molestos.
- Lámparas de luz circadiana: ajustan la intensidad para sincronizar tu ritmo biológico.
Es verdad que algunos de estos gadgets son caros, pero también existen opciones más accesibles como bombillas inteligentes o apps gratuitas.
¿Demasiada tecnología en la cama?
Aunque soy fan de la tecnología aplicada al bienestar, también conviene reconocer sus riesgos. Si nos obsesionamos con medirlo todo, podemos caer en lo que algunos expertos llaman “ortosomnia digital”, es decir, dormir peor por estar demasiado pendientes de los datos de sueño.
Además, las pantallas brillantes, las notificaciones o el hábito de revisar el móvil en la cama siguen siendo enemigos del descanso. Por eso conviene usar la tecnología como aliada y no como jefa: aprovechar lo que ayuda y marcar límites.

No todo es tecnología: los básicos siguen importando
Aquí quiero ser honesta: por mucho que tengamos apps y dispositivos, si no cuidamos lo básico, la tecnología no hace milagros. Dormir mejor también depende de:
- Mantener horarios regulares.
- Evitar pantallas brillantes al menos una hora antes.
- Crear un ambiente fresco y oscuro.
- Reducir la cafeína por la tarde.
- Usar la cama solo para dormir o descansar, no para trabajar.
Yo he comprobado que cuando combino rutinas sencillas (como leer en papel antes de dormir) con una ayuda tecnológica (por ejemplo, música relajante adaptada por IA), mi descanso mejora mucho más.
Mini-guía: rutina digital para dormir mejor
- Desconecta pantallas 60 minutos antes de acostarte.
- Enciende luz cálida o lámpara circadiana.
- Activa una playlist relajante o ruido blanco adaptativo.
- Escribe en un diario breve tres cosas que quieras soltar antes de dormir.
- Usa una app de sueño para despertarte en la fase más ligera.
No hace falta seguirla al pie de la letra: lo importante es crear tu propio ritual con lo que te funcione.
Mi experiencia personal con la tecnología del sueño
Cuando empecé a interesarme en el tema me descargué una app de monitorización casi por curiosidad. Al principio pensé que solo me daría datos que luego olvidaría, pero fue todo lo contrario: empecé a descubrir patrones que no veía por mí misma. Por ejemplo, noté que los días que cenaba tarde mis fases de sueño profundo se reducían muchísimo.
Con pequeños ajustes —cenas más ligeras, luz cálida por la noche, y una playlist relajante— la calidad de mi descanso mejoró notablemente. Y aunque no soy “esclava de la app”, sí me sirve de recordatorio para priorizar el sueño en mi rutina.
Referencias externas que confirman la tendencia
- Sleep Foundation: estudios sobre el impacto de la tecnología en el sueño.
- Stanford Medicine (2023): investigación sobre IA aplicada al descanso.
- S Moda (El País, 2025): reportaje sobre el auge del sleepmaxxing.
- Sociedad Española del Sueño: recomendaciones sobre cronobiología y descanso.

Dormir mejor es posible
La buena noticia es que nunca hemos tenido tantas herramientas a nuestro alcance para mejorar el descanso. Desde apps sencillas hasta dispositivos de última generación, la inteligencia artificial y la tecnología pueden ser grandes aliadas para dormir mejor en un mundo que no para.
Pero lo más importante no es el gadget que uses, sino la conciencia que pongas en tu descanso. Priorizarlo, cuidarlo y darle el valor que merece es el primer paso. La tecnología está para acompañarnos, no para sustituir el placer de desconectar.
Si este tema te ha inspirado, quizá te interese también leer mi artículo. “Inteligencia Artificial en la vida cotidiana: 5 apps que simplifican la vida a partir de los 50” Allí encontrarás consejos prácticos para darle un respiro a tu mente antes de dormir.
