Glow up mujer en verano

Basta de “glow ups”: violencia estética en redes y cómo volver a una belleza real

La temporada del “summer glow up” llega cargada de promesas: “renueva tu vida en 30 días”, “piel perfecta en una semana”, “cuerpo listo para agosto”. Sonríe, hidrátate, entrena, compra… y si no lo consigues, culpa tu falta de disciplina. Ese es el subtexto que muchas hemos leído —y que a menudo normalizamos— en un mar de retos, before/after y filtros. A eso lo llamamos violencia estética: un conjunto de presiones, mensajes y estereotipos que empujan a encajar en un ideal de belleza, con urgencia y sin matices. Y sí, duele. A la autoestima, al bolsillo y a la relación con el propio cuerpo.

Este artículo no va de demonizar el cuidado personal ni el maquillaje. Va de recuperar criterio. De poner límites al discurso que hiere y elegir un cuidado que nos respete.

Qué es “violencia estética” (y por qué va más allá del verano)

Violencia estética es cualquier mensaje, práctica o norma social que te hace sentir que no estás bien como eres y que debes “arreglarte” para ser válida. No es solo una campaña puntual: se cuela en el lenguaje diario y en muchas estrategias de redes.

Cómo se manifiesta en internet:

  • Reto del cambio exprés (“30 días para ser otra”).
  • Antes/después sin contexto: no cuenta salud, genética, tiempo, recursos.
  • Elogios condicionados: “¡Qué bien te ves ahora!” (ahora = delgada, bronceada, sin canas).
  • Filtros “naturales” que borran arrugas, poros y textura como si la piel real fuera un error.
  • Moral estética: “si quieres, puedes”, “todo es actitud”, “el verano no espera”. Traducción: si no cumples, es culpa tuya.

No es lo mismo que cuidarse. Cuidarse es elegir (qué, cómo y cuándo), desde el respeto. La violencia estética impone (qué, cómo y ya).


El “summer glow up” y su subtexto: prisa, compra y culpa

El glow up veraniego parece inofensivo: hábitos, listados, tips. Pero revisa el guion: urgencia + consumo + perfección. El resultado suele ser ansiedad por no “llegar” a ese ideal. Y si tienes 40+, 50+ o más, aparece otro invitado: ageísmo. Se asume que hay que “tapar” signos de edad y “luchar” contra el tiempo.

Preguntas que ayudan a desenmascararlo:

  • ¿Me hablan como persona o como “proyecto de mejora”?
  • ¿Es una invitación o una exigencia con fecha?
  • ¿Me informa o me empuja a comprar?
  • Si no sigo esto, ¿me hace sentir menos?

Si el mensaje te deja peor que antes de verlo, no es autocuidado: es presión.

Impacto emocional (especialmente en mujeres adultas)

  • Autoestima en modo examen: notas tu cuerpo en “fallos”: brazos, abdomen, arrugas, canas.
  • Comparación constante: scroll como medición de valor; tu día depende de “cómo te ves”.
  • Culpa silenciosa: si no cumples la rutina perfecta, te juzgas.
  • Desconexión del cuerpo real: eliges fotos y ropa “para el feed”, no para tu comodidad o deseo.

No necesitas más disciplina: necesitas permiso. Permiso para existir como eres hoy.


Checklist rápido: ¿tu feed te cuida o te hiere?

Marca lo que reconoces:

  • Siento presión cada vez que veo “reto exprés” o “cuerpo de agosto”.
  • Me comparo y salgo perdiendo el 80% de las veces.
  • He comprado productos/planes por impulso y luego me arrepentí.
  • Uso filtros por vergüenza de enseñar mi piel real.
  • Me cuesta subir fotos si no cumplo cierto “estándar”.

Si marcaste 2 o más, es momento de afinar filtros (los de tu criterio, no los de la cámara).

Lenguaje que hiere vs. lenguaje que cuida

Cambia el guion. Un par de ejemplos prácticos que puedes aplicar en tus textos y en tu autocharla:

  • “Operación bikini”“Cuidado de verano a mi ritmo”
  • “Piel perfecta”“Piel real, bien tratada”
  • “Tienes que disimular…”“Si quieres, puedes suavizar…”
  • “Quítate años”“Celebra tu edad”
  • “Falla la fuerza de voluntad”“Hoy no tocaba, y está bien”

Las palabras no son un adorno: construyen realidad.

7 límites sanos para redes (aplícalos hoy)

  1. Mute selectivo: silencia durante 30 días cuentas que te disparan comparación o prisa (no hace falta dejar de seguir).
  2. Listas de “sí”: crea una colección con cuentas que suman (diversidad de cuerpos, belleza real, humor, arte, bienestar amable).
  3. Ventanas de uso: 2–3 franjas al día (15–20 min). Fuera de esas franjas, cero scroll.
  4. Regla de la pantalla limpia: sin filtros en historias durante una semana. Observa qué cambia en tu ánimo.
  5. Comentario con criterio: si un mensaje te hiere, no discutas: guarda, respira, cierra. Tu energía vale más que “ganar” debates.
  6. Compra con pausa: cuando un producto te “salve la vida”, déjalo 24 h en la cesta. Si sigue teniendo sentido, adelante; si no, era ansiedad.
  7. Tu cuerpo manda: elige ropa, tomas y planes que se sientan bien. El feed se adapta a ti, no al revés.

Belleza real y sostenible: menos épica, más criterio

“Bello” no significa “perfecto”; significa coherente contigo. Y sostenible no es solo ecológico: es sostenible en el tiempo, en energía y en dinero.

Pistas prácticas:

  • Rutina corta y amable: limpieza suave, hidratante que te guste usar y protector solar (sí o sí). Lo que uses de verdad es mejor que la rutina de 12 pasos que abandonas el día 3.
  • Textura y luz real: acepta poros, líneas y textura. La piel vive; no es un lienzo liso.
  • Color coherente: si te apetece, un toque de color que te suba el ánimo (labios, mejillas, uñas). Sin obligación.
  • Pelo y canas sin guerra: si te gusta cubrir, cubre; si te gusta lucir canas, lúcelas. La clave es libertad, no doctrina.
  • Compra consciente: antes de sumar, termina lo que tienes. Lee etiquetas básicas (SPF, ingredientes que toleras) y evita el “producto milagro”.

Mini-plan de 7 días para resetear el discurso estético (sin sufrimiento)

Día 1 — Limpieza de feed: mute a 10 cuentas que te apagan. Añade 5 que te inspiran sin presionarte.
Día 2 — Piel real: una foto para ti, sin filtro. No hace falta publicar; guárdala y mírala con ternura.
Día 3 — Lenguaje: reescribe 3 frases internas y pégalas en el espejo.
Día 4 — Ritual corto: noche con “tres gestos”: limpiar, hidratar, respirar 10 veces.
Día 5 — Armario honesto: elige un look por cómodo y bonito para ti, no por “favorecedor para los otros”.
Día 6 — Silencio digital (2 bloques de 30 min): fuera scroll el resto del día. Observa tu ánimo.
Día 7 — Celebración: escribe 5 cosas de tu cuerpo/rostro que agradeces hoy (fuerza, expresión, suavidad, mirada, manos…).

No es una misión imposible, es volver a ti.

Cómo responder cuando el entorno insiste (guiones amables)

  • “¿No te vas a arreglar las canas?”
    “Me gustan así. Si algún día me apetece, lo cambio.”
  • “Esa crema quita años”
    “Prefiero productos que me sienten bien, no que me cambien la edad.”
  • “Venga, apúntate a este reto, nos ponemos a tono”
    “Paso. Este mes voy a cuidarme sin metas raras.”

Límites claros, tono suave. Se entiende.

Si tienes una comunidad, esto te interesa mucho

Crear contenido sin violencia estética no es limitarte, es ampliar posibilidades:

  • Nombra la diversidad (peles, edades, texturas, cuerpos).
  • Deja hueco a la elección: “si te apetece”, “si te encaja”, “puedes probar así”.
  • Evita absolutos: “siempre”, “nunca”, “definitivo”.
  • Prioriza el bienestar sobre la estética: si algo te irrita la piel o te baja el ánimo, no compensa.
  • Fomenta la pausa: “guárdalo y decide mañana”.

Cuando cuidas el lenguaje, cuidas a tus lectoras.

Preguntas que te devuelven el poder

  • ¿Esta decisión viene de un deseo mío o de una presión?
  • ¿Me hablaría así a mí misma si fuera mi mejor amiga?
  • ¿Qué me sienta bien hoy (no “en teoría”)?
  • Si nadie pudiera verlo en redes, ¿lo seguiría haciendo?
  • ¿Qué pasaría si no cambio nada esta semana?

Responderlas con sinceridad es autocuidado real.

El glow up más radical no es el de 30 días. Es soltar la idea de que tienes que demostrar algo con tu cuerpo para existir tranquila. Es elegir rutinas que puedes sostener, palabras que te respetan y límites que te protegen. Es disfrutar de tu propia cara —con su historia— y vestir el cuerpo que te trae hasta aquí, sin pedir perdón, ni permiso por ser quien eres.

No es una guerra contra la belleza. Es recuperar su sentido: estar bien en tu piel, a tu manera.

Reto Sixty Rebel: hoy, reescribe una frase de violencia estética que te hayas o te hayan dicho (o que hayas leído) y conviértela en lenguaje que cuida.
Compártela en comentarios o guárdala en tu notas. Y si te sirvió este artículo, guárdalo para los días en los que el feed apriete.

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