Reinventarse desde casa: Cómo convertí mi día a día en contenido (y volví a disfrutar de crear)
¿Sabes esa sensación de tener algo delante de tus narices y no darte cuenta? Pues eso me pasó a mí con el contenido de mis redes. Durante meses me sentía bloqueada, como si tuviera que inventarme algo nuevo para cada publicación en TikTok, Instagram o YouTube. Pero un día —y no fue precisamente con música de fondo épica ni iluminación celestial— me di cuenta de que no necesitaba buscar tan lejos. Mi día a día, lo que hago con cariño en mi casa, es el contenido.
Y así empezó este nuevo rumbo que ahora me tiene más ilusionada que nunca.
La vuelta a mí misma: del despido al descubrimiento
Hace no tanto, estaba en una etapa de incertidumbre. Me habían despedido y, como muchas, me sentí un poco perdida. Pero también fue una oportunidad para parar, pensar y decidir qué quería hacer con mi tiempo. Lo que no imaginaba era que esa pausa forzosa sería el punto de partida para reinventarme.
Empecé publicando libros en Amazon KDP, explorando mi creatividad, escribiendo y diseñando. Algunos de mis títulos van muy ligados a lo que soy: una mujer inquieta, con ganas de compartir, de inspirar y de demostrar que los 50 (y más allá) no son una barrera, sino una etapa llena de posibilidades.
Pero algo seguía faltando. Me costaba mantener la constancia en redes sociales, y eso me frustraba. Hasta que una mañana, entre poner una lavadora y reorganizar una despensa, se me encendió la bombilla: ¿por qué no grabar esto? ¿Por qué no compartir mi forma de vivir, mis rutinas, mis ideas de orden, mis recetas sencillas, mis rincones favoritos?
Home living y lifestyle: lo que hago, lo que soy
Y así es como decidí que mis redes serían un reflejo real de mi vida: home living, estilo de vida y bienestar cotidiano, sin filtros innecesarios ni postureo artificial.
- En TikTok, comparto clips espontáneos de limpieza, organización, mis desayunos favoritos o cómo transformo un rincón de casa sin gastar un dineral.
- En Instagram, muestro fotos y reels sobre detalles que me hacen feliz: una mesa bien puesta, una receta fácil, un truco de orden o un momento de relax con un buen libro.
- En YouTube, me permito charlas más largas, tutoriales y vlogs sobre cómo es esta vida que estoy construyendo día a día.
No me hace falta disfrazar mi contenido. No hay guiones artificiales. Solo soy yo, en casa, compartiendo lo que hago de forma natural.

El punto de inflexión: lo cotidiano como motor creativo
Una de las cosas más liberadoras fue aceptar que no tengo que hacer cosas extraordinarias para crear buen contenido. De hecho, lo que más conecta con las personas es precisamente lo real, lo cotidiano, lo que pueden aplicar en su propia vida.
El día que me grabé doblando toallas y explicando cómo las organizo por tamaño y color fue el día que entendí que hay muchas personas como yo, que disfrutan del orden, de lo simple, de vivir bonito.
Ese cambio de mirada lo ha cambiado todo. Ya no me siento forzada a crear. Ahora simplemente documento lo que ya hago.
Un pequeño negocio que también suma
Además de escribir y grabar, tengo un pequeño negocio de limpieza y organización a domicilio. Trabajo con mujeres que quieren recuperar la armonía en sus casas, liberar espacios y sentirse más ligeras. Esa experiencia también me da ideas constantes para el contenido: tips de orden realistas, rutinas de limpieza, antes y después, errores comunes y soluciones prácticas.
Mis clientas a menudo me dicen: “¡Ojalá supiera hacerlo como tú!”. Y yo les contesto: “Pues voy a enseñártelo en vídeo”. Y así nace otra idea para un reel o un post.
Es un círculo precioso: lo que aprendo trabajando lo comparto, y lo que comparto también me ayuda a crecer profesionalmente.

¿Y los libros?
Mis libros en Amazon KDP siguen siendo una parte importante de mi proyecto. Desde diarios creativos hasta libros prácticos, todo lo que publico está conectado con esta filosofía de vida que tanto me representa: creatividad, orden, bienestar y autenticidad.
Ahora, además, los promociono de forma más natural. Si en un vídeo aparece uno de mis cuadernos o diarios, es porque realmente lo uso. No hay que forzar las cosas cuando son parte de tu vida.
Crear con sentido (y con alegría)
La clave para mantener la constancia no era tener más ideas, sino conectar con lo que me gusta hacer. Ahora crear contenido no es una tarea pendiente, sino un momento para disfrutar. Y eso se nota. Se nota en los vídeos, en los comentarios, en las interacciones. Estoy construyendo una comunidad que valora lo mismo que yo: vivir bien sin complicarse, con intención y con belleza en lo simple.
Y no te voy a mentir: aún tengo días en los que me siento cansada, en los que dudo o me frustro. Pero ya no me quedo ahí. Tengo un propósito y, sobre todo, tengo una rutina que me sostiene.

¿Qué viene ahora?
Lo que viene es seguir creciendo, compartiendo y aprendiendo. Tengo muchas ideas para nuevos vídeos, ebooks, colaboraciones e incluso talleres online. Pero todo parte de la misma raíz: ser fiel a lo que hago, lo que pienso y lo que vivo.
No busco viralidad. Busco conexión.
No quiero millones de seguidores que no saben quién soy. Quiero una comunidad de personas que me lean, me escuchen, me vean y digan: “Oye, esto me inspira”.
¿Te gusta la vida sencilla, con alma y sin filtros? Sígueme en Instagram, TikTok y YouTube como @liamunt y acompáñame en este viaje de orden, creatividad y hogar bonito. Porque tu día a día también puede inspirar. ¡Vamos a vivirlo juntas!
